Should Startups hire PhDs? Steve Blank and I think they should*

532c428c464ecRegarding graduate school, Penelope Trunk, a famous American career adviser, says that people should avoid it. This is what she says about people who went to grad school:

“Most people who went to grad school did it to prolong adolescent needs for grade-based approval. (Note: This analysis comes from writers at the Chronicle for Higher Education.) This is because the grad school model is generally outdated for today’s workforce, and high performers see this before they enroll. But people who are scared of trying to hold their own in the workforce see grad school as a way around the inevitable difficulties of finding a job one enjoys.”

And you know what? She is right. I know it because I went to grad school.

Though I acquired excellent high order thinking skills, it was frustrating to be in a work sector that doesn’t support intra-preneurship, and in which, because of matters of time and hierarchy, it is impossible to climb the ladder as a result of your achievements.

Another thing Penelope is right about concerning grad school is that some students are there because they want to finish just to get the title, but they already know they won’t stay in Academia.

They went in because they were interested in deepening their knowledge on a certain topic, or because they didn’t know what else to do, but once they realized that wasn’t what they wanted, they decided to stay because it was too late or because they didn’t want to be seen as quitters.

However, what I think Mrs. Trunk is wrong about is when she says that start-ups shouldn’t hire people with graduate degrees.

She says that:

“It’s likely that if a person attended graduate school, he will have a hard time translating his strengths into strong workplace performance– especially at startups.”

Similarly, in an article in Inc., signed by Steve Blank, the Silicon Valley serial-entrepreneur recognized for developing the Customer Development methodology that launched the Lean Startup movement, he says that when the National Science Foundation invited him to teach entrepreneurship to a group of scientists, he was skeptical. In his own words:

“I agreed to participate but was skeptical. Successful entrepreneurs… move fast. Could a group of scientists, who tend to operate at a far more methodical pace, ever really get it?”

However, he continues:

“As it turned out, the team already had the most important things they needed to get started: their research and some ideas about how it might be commercialized. I simply asked them to test those assumptions by talking to as many potential customers as they could. …I call this customer development, but the lab rats immediately recognized it as something else: the scientific method in action.”

When I read Steve Blank’s article I said to myself: “YES!” Because that’s exactly what I thought when I took his course in Udacity on building startups.

It’s true that there is a gap between science and start-ups, a gap mostly recognized by scientists that, like myself, felt frustrated during grad school by the lack of initiative and Academia’s aversion to change.

But it’s also true that these scientists have great abilities and are looking for a work environment in which they can thrive by applying all their innovative self-driven initiatives, a startup environment.

In conclusion, Penelope Trunk might be right about some things she says regarding grad school, but in some others she’s wrong.

Another thing she does wrong is to generalize across grad school. She never mentions what she thinks about ‘hard’ science grad school, and if her opinion about why startups shouldn’t hire people with graduate degrees also applies to people with scientific degrees like myself.

I think it doesn’t. And it seems that Steve Blank and I agree on that.

What do YOU think?

*Este post fue originalmente publicado en mi blog en Workfolio el 21/03/14 con el título "Why Penelope  Trunk is right and wrong regarding graduate school".

¿Quieres dedicarte a la investigación? Esto es lo primero que debes aprender

¿Así que estás decidido y quieres dedicarte a la investigación?

¡Bien!

Bienvenido al mundo del pensamiento crítico.

Eso es la investigación, pensar críticamente, sin ideologías ni sesgos. Guiado por la calidad de los datos y los resultados. Los resultados te dirán si lo que tienes entre manos tiene sentido más allá del mero azar.

¿Y qué son esos resultados?

Los resultados son la consecuencia de aplicar uno o más análisis estadísticos sobre tus datos.

Así pues, lo PRIMERO que debes hacer si quieres dedicarte a la investigación es:

¡Estudiar estadística!

No necesariamente la carrera de estadística, pero sí más que la asignatura de estadística que te darán en la universidad y el máster.

Porque ya te aviso que eso no será suficiente.

Afortunadamente para nosotros existen los MOOCs y como está muy de moda el Big Data (¿te suena?), también está de moda aprender lo básico sobre el Big Data, que es el análisis de datos.

La secuencia de conocimientos que debes adquirir para analizar datos es la siguiente:

  1. Aprender estadística
  2. Aprender a usar R: R es un software opensource muy extendido entre la comunidad que se dedica al análisis de datos. Antes existíaSPSS, con unaGUI (GraphicUserInterface) más amigable que la de R, pero menos versátil.
    1. Entre los MOOCs alistados arriba encontrarás cursos que al mismo tiempo que enseñan estadística enseñan a analizar con R. 
  3. Aprender a hacerte preguntas críticas: esto es algo que aprenderás en el paso 1 pero que no dominarás hasta que tengas experiencia en entender los datos e identificar qué te pueden decir.

Por el momento, aquí te dejo un pequeño póster (en inglés) que hice con lo primerísimo que tienes que saber sobre estadística: las definiciones.

Espero que te sea útil.

Statistics101

¿A quién beneficia promover la investigación? A los investigadores, no

A manera de “sabiduría popular”, las universidades, los gobiernos, la prensa y los propios investigadores, repiten una y otra vez que hacen falta científicos en España y que hay que promover las carreras técnico-científicas (conocidas como STEM por sus siglas en inglés: science, technology, engineering, and mathematics) para hacer frente a dicha demanda.

Ponen de ejemplo a países que, a diferencia de España y a pesar de la crisis financiera, incrementaron su inversión pública en I+D+i, como Alemania, Francia y Estados Unidos, el cual en 2012 designó 3 billones de dólares en promover las STEM entre los jóvenes.

Y si bien la pérdida de capital humano científico puede suponer un drama para un país que requiere crear fuentes de riqueza alternativas al ladrillo y al turismo, lo que esta “sabiduría popular” omite comentar es que tanto en Alemania como en Estados Unidos los investigadores también se encuentran en una situación precaria por una cuestión de oferta y demanda.

En un artículo de opinión publicado en Nature en 2011 titulado “The PhD Factory” (La Fábrica de PhDs), los autores comparan el estado de la carrera científica en diferentes países, entre ellos EEUU y Alemania.

El artículo ilustra que en la mayoría de los países que desde 1998 hasta 2008 invirtieron en potenciar la carrera científica, los investigadores no encuentran trabajo y tienen que optar por carreras alternativas fuera de la academia con la consiguiente pérdida de la inversión en su educación investigadora que eso conlleva.

La pregunta es pues:

Si los actuales doctores no pueden encontrar trabajo “de lo suyo”, ¿por qué habrían los gobiernos que invertir más en personal investigador y en promover la carrera científica?

El problema estadounidense

Mientras que para la economista Paula Stephan, que estudia tendencias en los estudios de doctorado en EEUU, es “escandaloso” que los políticos norteamericanos hablen de una falta de investigadores, para Colin Macilwain de Edinburgo, quien escribe sobre política de la investigación en el Reino Unido, es “erróneo” invertir 3 billones de dlls en promover las STEM cuando los propios investigadores ya tienen dificultad para encontrar trabajo y una excesiva oferta reduciría la competencia de las empresas por sus servicios y por ende también sus sueldos.

En EEUU no hay suficientes plazas de profesor universitario para emplear a los miles de doctores que se gradúan cada año y cuyo número aumentó un 40%  desde 1998 hasta 2008 en los países miembros de la OECD (ver Figura 1 y Figura 2).

PhDs graduados en EEUU desde 1993 hasta 2007 en ciencias médicas (línea roja), biología (línea verde), física (línea gris) y ciencias sociales (línea blanca).

Figura 1. PhDs graduados en EEUU desde 1993 hasta 2007 en ciencias médicas (línea roja), biología (línea verde), física (línea gris) y ciencias sociales (línea blanca). Fuente: http://www.nature.com/news/2011/110420/full/472276a.html

Figura 2. Desde 1981, el empleo de doctores en posiciones académicas ha ido disminuyendo mientras que el número de plazas de Post-docs ha aumentado. Fuente: http://www.nature.com/news/2011/110420/full/472276a.html

Figura 2. Desde 1981, el empleo de doctores en posiciones académicas ha ido disminuyendo mientras que el número de plazas de Post-docs ha aumentado. Fuente: http://www.nature.com/news/2011/110420/full/472276a.html

Desafortunadamente, la industria tampoco ha encontrado sitio para colocar a este personal altamente cualificado pero con poco conocimiento práctico del sector empresarial, y los que eventualmente encuentran trabajo fuera de la academia lo hacen en trabajos que requieren menor calificación.

Esto significa que no solo el Estado está perdiendo dinero en estos investigadores que no se dedican a la investigación, sino que ellos mismos invirtieron tiempo y dinero en una educación que por circunstancias del mercado laboral no necesitaron.

Y aquellos doctores españoles que se van a EEUU a hacer un post-doc porque en España no hay dinero para investigar, no lo hacen en unas mejores condiciones que sus colegas no investigadores.

En este artículo en la revista Salon llegan a considerar a los Post-docs los “esclavos de la ciencia” y citan a un oficial del NIH (National Institute of Health, la institución pública de EEUU que proporciona la mayoría de las becas para investigación en este país) que dice:

La ciencia se ha vuelto adicta al trabajo barato. Los investigadores principales [PI por sus siglas en inglés] aman tener gente que va a quemarse las pestañas por ellos 14hrs al día, 7 días a la semana. Los Post-docs son la sangre de la ciencia: están al día con todas las nuevas tecnologías y técnicas, conocen la literatura, son buenos escribiendo artículos y enseñando a estudiantes. ¿Quién no quisiera eso? Es un gran sistema para los investigadores principales tener a todos estos esclavos trabajando para ellos. Por supuesto, no puede durar. Abusar de los de en medio, los Post-docs, no ayudará a largo plazo – porque los perderás a todos.

No es de extrañar que siendo los Post-docs los esclavos del sistema, sean las plazas de Post-doc las que vayan en aumento (ver Figura 2).

La razón por la que sucede esta explotación laboral en la investigación no es otra más que la excesiva oferta de investigadores dentro del sistema. 

Figura 3. Porcentaje de doctores insatisfechos con su situación laboral por x motivo

Figura 3. Porcentaje de doctores insatisfechos con su situación laboral por x motivo. Fuente: http://www.nature.com/news/2011/110420/full/472276a.html

Y como dice Colin Macilwain, un aumento de la oferta disminuye la competencia y en consecuencia los sueldos, por lo que no es de extrañar que una de las quejas más frecuentes entre los investigadores sean el bajo salario y los pocos beneficios que reciben (Figura 3).

Como dicen el oficial del NIH y Colin Macilwain, a quien beneficia el aumento de la oferta de investigadores es a sus empleadores -universidades, centros de investigación y empresarios-, quienes pagarán bajos sueldos mientras haya muchos investigadores dispuestos a ser explotados.

Para Colin Macilwain, los empresarios que se quejan de la falta de habilidades científico-técnicas de los empleados no requieren que el Estado les proporcione estos profesionales mediante una inversión de 3 billones de dlls, sino que deben ser los empresarios los que paguen por el entrenamiento de sus empleados.

En otras palabras, el mercado laboral sí requiere de habilidades científicas, no tanto de doctores en investigación.

La solución alemana

Según datos de la OECD, Alemania es de los países de la Unión Europea que más doctores ha producido en los últimos años (desde 1998 hasta 2008 Alemania ha producido 25.604 doctores, mientras que el Reino Unido sólo ha producido 16.606 en el mismo período).

Pero mientras que en EEUU el número de PhDs ha aumentado en promedio anualmente 2.5% desde 1998 hasta 2006, en Alemania el aumento durante el mismo periodo ha sido del 0% (Figura 4).

Crecimiento promedio anual de PhDs de 1998-2006.

Figura 4. Crecimiento promedio anual de PhDs durante 1996-2008. Fuente: http://www.nature.com/news/2011/110420/full/472276a.html

En Alemania, a diferencia de EEUU, pronto se percataron del problema del exceso de oferta y disminuyeron o mantuvieron estables el número de plazas en la academia al mismo tiempo que cambiaron sus programas de doctorado para entrenar a los futuros PhDs para trabajos fuera de la academia.

Aquí la frase clave es “al mismo tiempo”, porque de nada servirá promover las STEMs si primera o simultáneamente no se mejoran las condiciones de la carrera científica, ya no solo en cuanto a beneficios o sueldo, sino en crear una currículum científico que abarque transversalmente los centros de investigación y las empresas.

Un currículum de científico-emprendedor que tiene en España como ejemplo a Javier García Martínez, cuyo perfil, desafortunadamente, es muy difícil de encontrar entre los académicos españoles que en ocasiones en voz alta, y hasta orgullosos, dicen “yo no soy de negocios”.

No obstante, contrario a lo que dice Javier García en este artículo, no creo que promover la investigación sea una mera cuestión de dinero disponible para becas o laboratorios, sino de cambiar el sistema de raíz para que la mentalidad científica llegue a todos los niveles de la sociedad y la mentalidad emprendedora inunde de verdad al sistema universitario. 

Como dijo el ex secretario de Estado de Universidades, Miguel Ángel Quintanilla:

No nos hacen falta más investigadores en la Universidad, en el sector público, los necesitamos en las empresas porque investigamos mucho, estamos a la vanguardia, pero patentamos muy poco. No transferimos el conocimiento al mercado.

De no cambiar esto, se seguirán graduando PhDs con nulo conocimiento empresarial, reducidas oportunidades de empleabilidad en la academia y un trabajo en una industria que desperdicia su talento, el cual no es, por supuesto, el caso alemán.

Criterios para elegir escuela de doctorado

El fin de semana pasado estuve en Londres y compartí impresiones sobre el doctorado junto con una colega que está cursando su PhD en la UCL (University College London).

Uno de los aspectos de los que hablamos y que os quiero compartir es la diferencia entre la universidad británica y la universidad española en cuanto a informar a sus estudiantes de doctorado sobre carreras alternativas, es decir, sobre trabajos que los doctores pueden desempeñar fuera de la academia.

Me sorprendió muchísimo saber que ella, que está entre su 2º y 3er año de doctorado, ya está informada sobre carreras alternativas para doctores en ciencias, mientras que en mi programa de doctorado a mi nadie nunca me dio esa charla.

Es más, cuando al acabar el doctorado en mayo de 2013 busqué esa informacion entre el personal de mi universidad (Universidad Pompeu Fabra, UPF), los servicios de orientacion al estudiante me dijeron que sus servicios no son específicos para doctores, mientras que la oficina de doctorados ni me respondió.

Lo más increíble aún es que según este post de 2011, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), junto con otras 4 universidades españolas entre las que se encuentra la UPF, cuenta desde 2009 con una Unidad de Formación y Orientación de Doctores.

En la web dicen:

La Unidad nació del compromiso asumido por la UAB con el futuro de sus doctores y doctoras, y que se materializó en el nuevo modelo de carrera académica y en los objetivos generales y específicos de la Alianza de Cuatro Universidades (A4U), de la que forman parte la Universidad Pompeu Fabra (UPF), la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), y la propia UAB. Estas cuatro Universidades firmaron, en 2008, un acuerdo de colaboración con el objetivo de fomentar la movilidad de profesores y doctores entre dichos centros e impulsar la proyección internacional de las cuatro universidades. En este contexto, se creó la Unidad de Formación y Orientación de Doctores de la UAB.

Esta iniciativa tiene por objetivo la creación, organización y gestión de actividades formativas y paralelas a las del propio doctorado, en especial orientadas a la presentación, potenciación y mejora de habilidades transversales. Así, se pretende crear un Programa Formativo en Habilidades y Competencias que se integre dentro de las enseñanzas de doctorado.

Además, para potenciar la inserción laboral, la Unidad hace difusión de diferentes oportunidades relacionadas con la salida profesional de las doctoras y los doctores recientes, en centros de investigación de prestigio, a través de contratos postdoctorales y en empresas mediante doctorados y prácticas o la incorporación laboral directa.

Pero eso es lo máximo que encontré sobre dicha unidad, una mención, pues por ningún lado encontré una página web específica con contenido, consejos, información de contacto, en fin, con todas las cosas que dicen ofrecer.

Entonces envié un correo electrónico a las dos direcciones que vienen en la parte inferior derecha de la página donde está el post y les pregunté por esta unidad, por su página web, si podían ellos darme más información al respecto. Hasta el momento no he recibido respuesta y aún tengo muchas preguntas, por ejemplo:

  1. ¿Cómo es que habiendo cursado un doctorado en la UPF nunca se me informó sobre la existencia de esta unidad?
  2. ¿Cómo es que no sólo mis compañeros y mis mentores no saben de ella, sino los propios servicios de orientación al estudiante de la UPF no me la mencionaron cuando les pregunté por servicios ofrecidos específicamente para doctores?

Para terminar, os invito a visitar la página de servicios profesionales de la UCL, en la que tienen una sección específica para investigadores y en la que ofrecen muchísimos recursos, desde workshops para adquirir habilidades, orientación para continuar trabajando en investigación o en una carrera alternativa, bolsa de trabajo, podcasts, etc.

Para llegar a la página de la UCL solo busqué: “how do UCL graduate students find out about alternative careers” (cómo los estudiantes de doctorado de la UCL se informan sobre carreras alternativas), mientras que ni siendo tan específica buscando “unidad de formación y orientación de doctores UPF” encontré la página web de dicha unidad.

Dada la diferencia en calidad del mismo servicio entre un país y otro, no me extraña que mi colega en Londres esté más informada que yo, mis colegas españoles, los mentores y la propia universidad.

Resulta ofensivo para los doctores graduados de universidades españolas que éstas se queden en declaraciones de intenciones cuando se trata de orientar profesionalmente a un sector altamente cualificado que debería ser aprovechado tanto en las universidades como en las empresas españolas.

Y es algo que no solo concierne a las universidades y a los investigadores, sino a todos los contribuyentes españoles que con sus impuestos pagaron becas para entrenar a este personal que, al ser totalmente ignorado por sus universidades y las empresas, decide irse del país y explotar los beneficios de esa inversión en otro lugar, tal vez en un país que, como Inglaterra, reconoce el valor profesional de los investigadores.

Así que ya sabéis, a la hora de elegir escuela de doctorado:

  • Ten en cuenta que los servicios profesionales de la universidad incluyan a los investigadores.
  • Que reconozcan los cambios que se están suscitando en el mundo laboral dentro y fuera de la academia, cómo afectan éstos a los investigadores y en cómo, por ello, han cambiado sus programas de doctorado.
  • Que dicho reconocimiento se materialice en que la página web u oficinas de los servicios profesionales para doctores tenga recursos, ofrezca información, entrenamiento y orientación personalizada.
  • Busca investigadores egresados de la universidad a la que quieres ingresar y al momento de entrevistarte con tu futuro mentor, pregúntale su opinión sobre el mercado laboral para investigadores, sobre su experiencia fuera de la academia y si sabe de servicios de orientación profesional para investigadores en la universidad de la que forma parte.

Recuerda que las mejores decisiones se toman con información en la mano y que no siempre las universidades se ocupan genuinamente de sus estudiantes, sus investigadores y sus profesores.

Antes de darle tu dinero y tu tiempo a la universidad y a tu mentor, respectivamente, asegúrate de que te llevarás algo más que unas letras adicionales en tu nombre (Dr. o PhD).

Te abandono Academia

Hipocresaenestadopuro

Esta es una carta anónima traducida desde el blog “Higher Education Network” del diario británico The Guardian.

Ilustra de una forma amena pero sincera cómo el sistema científico puede exprimir tanto a un científico que éste decida abandonar la carrera científica.

Que un científico decida no dedicarse a la carrera científica es un fracaso para el sistema porque de por sí ya la ciencia cuenta con pocos adeptos como para que además los que estén dentro se quieran ir.

Pero por algo será que se quieren ir, ¿no lo creen?

Veamos en la carta porque su autor/a decidió, cual relación sentimental, decir adiós a la investigación.

Querida Academia:

Declaro falsamente que me disculpo por enviarte una carta, Academia. Todos dicen que uno debe tener este tipo de conversaciones en persona. Pero últimamente ha sido muy difícil contactarte, y parece que ya no somos capaces de conectar uno con el otro. Creo que hubo un tiempo en el que sí lo hicimos, un tiempo en el que nos emocionábamos uno al otro, cuando nuestra presencia en nuestras respectivas vidas era positiva e inspiraba sueños sobre un futuro brillante juntos que sería retador y gratificante para ambos.

Pero ese tiempo parece tan atrás en el pasado que apenas y puedo recordar cómo era disfrutar enseñar e investigar. Han pasado cinco años desde que recibí mi PhD, y fue solo tras un par de años trabajando intermitentemente como un adjunto, que finalmente obtuve una posición temporal a tiempo completo como profesor asistente visitante.

Tu inhabilidad para comprometerte a una relación verdadera debió haber sido una señal de advertencia para cambiar de carrera años atrás, pero todavía guardaba la esperanza de que nuestra relación podría evolucionar a algo más que a otro contrato a tiempo parcial.

Lo sé, todos dicen que una vez que acaba la luna de miel las cosas se ponen más difíciles, pero que debemos mantenernos unidos y que eventualmente la relación es aún mejor. La verdad es, Academia, que nuestra relación nunca ha sido capaz de proveerme un estilo de vida ni vagamente satisfactorio ni exitoso como esperé que sería.

En un principio, cuando comenzábamos a conocernos, las cosas parecían brillantes y esperanzadoras, y realmente creí que teníamos un futuro juntos. Claro, sé que encontrar un trabajo no sería siempre fácil, especialmente en la economía actual, y que la situación en las humanidades es especialmente desoladora, pero sinceramente creía que podríamos hacer funcionar nuestra relación.

Pero desde el día uno, parece, las cosas nunca fueron del todo bien. Tan pronto como entré en el mercado laboral fuiste una fuente principal de estrés y de duda en mi mismo/a.

Siempre era difícil saber qué querías de mi en esas ofertas de trabajo que eran desde impenetrablemente ambiguas y generales, hasta absurdamente específicas que eran claramente creadas con un candidato interno en mente, y entre más me retorcía a mi mismo/a para darte lo que querías, menos recibía en recompensa. Y ahora, he intentado por tanto tiempo obtener un trabajo, que es duro recordar por qué nos juntamos en primer lugar.

A veces recuerdo, y aquella vieja llama vuelve, y cada vez que lo hace pienso que ahora las cosas han cambiado, que las cosas serán diferentes y que ahora seremos felices juntos. Y sin embargo nunca sucede.

En este punto puedo decir que he aplicado a más trabajos de los que puedo contar en lugares en los que nunca quise vivir de todos modos. He puesto tanta tiempo, energía y  dinero que ahora acumula intereses a nuestra relación, como otras parejas que conozco.

Pero ellos parecen más ricos y exitosos que yo- sus vidas han seguido adelante, han obtenido promociones y comprado casas y han tenido hijos-, y han sido capaces de hacer tanto más juntos. Pero nosotros… me siento como si estuviéramos en donde estábamos años antes enseñando en otro puesto temporal y enfrentando desempleo inminente una vez más, y estoy cansado/a de decirme a mi mismo/a que las cosas cambiarán, que si lo intento un poco más responderás con amabilidad.

He hecho todo lo que he podido para hacerte feliz. He publicado artículos en revistas líderes. He sido un/a profesor/a consistentemente dedicado/a, considerado/a y atento/a a tus necesidades, pero no pareces notarlo o preocuparte. A veces incluso parece que prefieres socios que consideran a los estudiantes nada más que molestos obstáculos para investigar.

Encima de todo esto, continuamente pareces voluble e inconsistente. A veces parece que es mas importante para ti a quién conozco o quién fue mi supervisor que la calidad de académico/a y profesor/a que soy o cómo podríamos complementarnos uno al otro.

Me solía preguntar si era inteligente, pero ahora sé que a pesar de que lo soy, eso no necesariamente significa que tendré un trabajo, mucho menos una carrera. Y te tengo que decir, Academia, no soy la única persona a la que has hecho sentir así.

Hace tiempo que estaba listo/a a comprometerme contigo, pero tu nunca pareciste dispuesta a comprometerte conmigo. Durante años hasta la fecha, el único tiempo de calidad que pasamos juntos es cuando los decanos están tomándose un año sabático o alguien se ha vuelto lo suficientemente listo como para dejar la academia definitivamente, pero esos tiempos nunca duran más que unos meses.

He trabajado en los Estados Unidos y en el extranjero, pero toda mi experiencia trabajando en diferentes universidades en diferentes países no parece significar nada para ti.

Y ahora pienso que puede ser demasiado tarde.

Estoy cansado/a de intentar durante tanto tiempo realizar este trabajo y no recibir nada a cambio, como estabilidad financiera o seguridad laboral o incluso la esperanza legítima de tener un trabajo real. También sé que incrementaste masivamente la contratación de adjuntos bajo salarios que típicamente ponen a la gente debajo de la línea de la pobreza mientras la cantidad de posiciones de profesor permanente han sido reducidas.

Y el incremento del gasto administrativo causado por la creación de nuevas posiciones administrativas que tienen más que ver con marketing y relaciones públicas y nada con investigación o enseñanza, gente en la que últimamente has gastado la mayoría de tus recursos financieros, parece sugerir que tus prioridades ya no reflejan un verdadero compromiso por la buena educación y el conocimiento.

Así pues, Academia, creo que es momento de que nos separemos. Esto será doloroso para mi especialmente, dado que no tengo experiencia real fuera de la academia, y me gustaría poder decir que no te deseo mal o que disfruté nuestro tiempo juntos. Pero tal vez, al menos, si nos separamos ahora, pueda encontrar una carrera que me haga feliz y con la que pueda tener un verdadero futuro. Me merezco mejor.

Sinceramente,

El Adjunto, también conocido como el profesor asistente visitante, a veces también llamado profesor u ocasionalmente instructor.

Original aquí. He decidido traducir la primera versión de la carta, es decir, las partes que ahora se encuentran tachadas.

¿Qué opinas de la carta? ¿Te sientes identificado? ¿Te pasa o ha pasado algo similar? Por favor, comparte tu experiencia para que otros como tú y la autora de esta carraspean que no están solos.