Te abandono Academia

Hipocresaenestadopuro

Esta es una carta anónima traducida desde el blog “Higher Education Network” del diario británico The Guardian.

Ilustra de una forma amena pero sincera cómo el sistema científico puede exprimir tanto a un científico que éste decida abandonar la carrera científica.

Que un científico decida no dedicarse a la carrera científica es un fracaso para el sistema porque de por sí ya la ciencia cuenta con pocos adeptos como para que además los que estén dentro se quieran ir.

Pero por algo será que se quieren ir, ¿no lo creen?

Veamos en la carta porque su autor/a decidió, cual relación sentimental, decir adiós a la investigación.

Querida Academia:

Declaro falsamente que me disculpo por enviarte una carta, Academia. Todos dicen que uno debe tener este tipo de conversaciones en persona. Pero últimamente ha sido muy difícil contactarte, y parece que ya no somos capaces de conectar uno con el otro. Creo que hubo un tiempo en el que sí lo hicimos, un tiempo en el que nos emocionábamos uno al otro, cuando nuestra presencia en nuestras respectivas vidas era positiva e inspiraba sueños sobre un futuro brillante juntos que sería retador y gratificante para ambos.

Pero ese tiempo parece tan atrás en el pasado que apenas y puedo recordar cómo era disfrutar enseñar e investigar. Han pasado cinco años desde que recibí mi PhD, y fue solo tras un par de años trabajando intermitentemente como un adjunto, que finalmente obtuve una posición temporal a tiempo completo como profesor asistente visitante.

Tu inhabilidad para comprometerte a una relación verdadera debió haber sido una señal de advertencia para cambiar de carrera años atrás, pero todavía guardaba la esperanza de que nuestra relación podría evolucionar a algo más que a otro contrato a tiempo parcial.

Lo sé, todos dicen que una vez que acaba la luna de miel las cosas se ponen más difíciles, pero que debemos mantenernos unidos y que eventualmente la relación es aún mejor. La verdad es, Academia, que nuestra relación nunca ha sido capaz de proveerme un estilo de vida ni vagamente satisfactorio ni exitoso como esperé que sería.

En un principio, cuando comenzábamos a conocernos, las cosas parecían brillantes y esperanzadoras, y realmente creí que teníamos un futuro juntos. Claro, sé que encontrar un trabajo no sería siempre fácil, especialmente en la economía actual, y que la situación en las humanidades es especialmente desoladora, pero sinceramente creía que podríamos hacer funcionar nuestra relación.

Pero desde el día uno, parece, las cosas nunca fueron del todo bien. Tan pronto como entré en el mercado laboral fuiste una fuente principal de estrés y de duda en mi mismo/a.

Siempre era difícil saber qué querías de mi en esas ofertas de trabajo que eran desde impenetrablemente ambiguas y generales, hasta absurdamente específicas que eran claramente creadas con un candidato interno en mente, y entre más me retorcía a mi mismo/a para darte lo que querías, menos recibía en recompensa. Y ahora, he intentado por tanto tiempo obtener un trabajo, que es duro recordar por qué nos juntamos en primer lugar.

A veces recuerdo, y aquella vieja llama vuelve, y cada vez que lo hace pienso que ahora las cosas han cambiado, que las cosas serán diferentes y que ahora seremos felices juntos. Y sin embargo nunca sucede.

En este punto puedo decir que he aplicado a más trabajos de los que puedo contar en lugares en los que nunca quise vivir de todos modos. He puesto tanta tiempo, energía y  dinero que ahora acumula intereses a nuestra relación, como otras parejas que conozco.

Pero ellos parecen más ricos y exitosos que yo- sus vidas han seguido adelante, han obtenido promociones y comprado casas y han tenido hijos-, y han sido capaces de hacer tanto más juntos. Pero nosotros… me siento como si estuviéramos en donde estábamos años antes enseñando en otro puesto temporal y enfrentando desempleo inminente una vez más, y estoy cansado/a de decirme a mi mismo/a que las cosas cambiarán, que si lo intento un poco más responderás con amabilidad.

He hecho todo lo que he podido para hacerte feliz. He publicado artículos en revistas líderes. He sido un/a profesor/a consistentemente dedicado/a, considerado/a y atento/a a tus necesidades, pero no pareces notarlo o preocuparte. A veces incluso parece que prefieres socios que consideran a los estudiantes nada más que molestos obstáculos para investigar.

Encima de todo esto, continuamente pareces voluble e inconsistente. A veces parece que es mas importante para ti a quién conozco o quién fue mi supervisor que la calidad de académico/a y profesor/a que soy o cómo podríamos complementarnos uno al otro.

Me solía preguntar si era inteligente, pero ahora sé que a pesar de que lo soy, eso no necesariamente significa que tendré un trabajo, mucho menos una carrera. Y te tengo que decir, Academia, no soy la única persona a la que has hecho sentir así.

Hace tiempo que estaba listo/a a comprometerme contigo, pero tu nunca pareciste dispuesta a comprometerte conmigo. Durante años hasta la fecha, el único tiempo de calidad que pasamos juntos es cuando los decanos están tomándose un año sabático o alguien se ha vuelto lo suficientemente listo como para dejar la academia definitivamente, pero esos tiempos nunca duran más que unos meses.

He trabajado en los Estados Unidos y en el extranjero, pero toda mi experiencia trabajando en diferentes universidades en diferentes países no parece significar nada para ti.

Y ahora pienso que puede ser demasiado tarde.

Estoy cansado/a de intentar durante tanto tiempo realizar este trabajo y no recibir nada a cambio, como estabilidad financiera o seguridad laboral o incluso la esperanza legítima de tener un trabajo real. También sé que incrementaste masivamente la contratación de adjuntos bajo salarios que típicamente ponen a la gente debajo de la línea de la pobreza mientras la cantidad de posiciones de profesor permanente han sido reducidas.

Y el incremento del gasto administrativo causado por la creación de nuevas posiciones administrativas que tienen más que ver con marketing y relaciones públicas y nada con investigación o enseñanza, gente en la que últimamente has gastado la mayoría de tus recursos financieros, parece sugerir que tus prioridades ya no reflejan un verdadero compromiso por la buena educación y el conocimiento.

Así pues, Academia, creo que es momento de que nos separemos. Esto será doloroso para mi especialmente, dado que no tengo experiencia real fuera de la academia, y me gustaría poder decir que no te deseo mal o que disfruté nuestro tiempo juntos. Pero tal vez, al menos, si nos separamos ahora, pueda encontrar una carrera que me haga feliz y con la que pueda tener un verdadero futuro. Me merezco mejor.

Sinceramente,

El Adjunto, también conocido como el profesor asistente visitante, a veces también llamado profesor u ocasionalmente instructor.

Original aquí. He decidido traducir la primera versión de la carta, es decir, las partes que ahora se encuentran tachadas.

¿Qué opinas de la carta? ¿Te sientes identificado? ¿Te pasa o ha pasado algo similar? Por favor, comparte tu experiencia para que otros como tú y la autora de esta carraspean que no están solos.

La ciencia secuestrada

Estoy cabreada con la ciencia o, mejor dicho, con el sistema científico, que no son lo mismo.

A grandes rasgos, la ciencia hace referencia al método que se utiliza para explicar con objetividad y rigor la realidad física del universo, el conocido “método científico”, mientras que el sistema científico son las reglas, protocolos y procedimientos explícitos o implícitos que rigen la carrera científica.

Me encanta la ciencia, detesto al sistema.

Porque cuando uno comienza a dedicarse a la investigación porque le apasiona la ciencia y el conocimiento, se encuentra que detrás de éstos existe tanta burocracia, amiguísimo y corrupción como los hay detrás de la política. La diferencia es que no hace falta ser político para saber cuán secuestrada se encuentra la política, mas sí hace falta hacerse científico para percatarse de que el epítome del rigor y la objetividad se encuentra tan sesgado y lleno de polémica como los partidos políticos.

Percatarse de ésto es para un científico honesto un balde de gélida decepción, pero hace falta pasar por ello porque NADIE te advierte antes de llegar con lo que te vas a encontrar. (Los doctorandos nos enteramos de la existencia de PhD Comics durante el doctorado, no antes).

PhD comics

La mayoría de las personas aún confían en el sistema científico y en los científicos porque ignoran las trampas a las que éstos se ven sujetos para cumplir con los requisitos del sistema y poder mantenerse económicamente bajo la profesión científica.

La analogía más cercana que se me ocurre para ilustrar la magnitud de esta decepción la encuentro en la religión y la Iglesia como la institución que ostenta su representación. Es como ser un acérrimo creyente, volverse sacerdote y, al llegar a la Iglesia, encontrar que los sacerdotes que te preceden son los más cínicos y orgullosos pecadores que podrías haber conocido.

No es posible saber cuánta de la investigación hasta ahora realizada está contaminada por las tretas del sistema o es ciencia genuina, pues lo único que sale a la luz es lo que el científico publica, pero no sabemos cómo son sus datos, cómo los analizó, cuánto ocultó, cuánto mostró, cómo hizo los experimentos, si controlo todo las variables o se quedó con las que le daban resultados positivos, etc.

Afortunadamente, muchos científicos están alzando la voz y buscan maneras de solventar estos espacios de corrupción científica y cambiar el sistema.

Desafortunadamente, también hay muchos que por comodidad y conveniencia pasan por el aro de la mediocridad científica y, sinceramente, no se les puede culpar del todo (aunque tampoco son del todo inocentes) porque, bien o mal hecho, el sistema funciona y ellos simplemente obedecen, hacen lo que les conviene para evitarse problemas, no crean revoluciones, no quieren cambiar nada, solo quieren que se les pague a fin de mes para comer, pagar la renta, vestir, pagarse el ocio, en fin, vivir.

¿Cuánta gente en el mundo no hace lo mismo?

Es triste admitirlo, pero tan estropeado está el sistema científico como lo está la política, la Iglesia, el sistema financiero y le educación: secuestrados por cínicos mediocres.

Puede sonar fuerte lo que digo, y si tú, lector, llegaste a este blog por tu amor a la ciencia, haz que perdure defendiendo a un método, no a un sistema.

No pases por el aro, lucha por verdad.

Dedicarse a la investigación, ¿sí o no?

Las veces que estudiantes de bachillerato o universidad me han buscado para hablar sobre cómo es la carrera científica y, específicamente, la investigación en neurociencias, les digo TODO lo que implica la investigación, lo bueno y lo malo.

Hoy voy a hablar de lo malo.

¿Por qué no dedicarse a la investigación?

Recientemente vi la lista de convocatorias lanzadas por la Unión Europea en el programa Horizon 2020, un programa de inversión en investigación e innovación.

Entre las convocatorias hay varias que buscan promover en los jóvenes el interés por la carrera científica.

Hasta aquí todo parece bien, pues estamos de acuerdo en que Europa, que no tiene muchos recursos naturales, tiene que dedicarse a invertir en ciencia para ofrecer innovación y hacerse a sí misma competitiva.

Pero cuando junto estas “buenas” intenciones con la escasez de plazas de trabajo en las universidades para emplear a un número creciente de PhDs, y con cómo éstos, de ser contratados, lo son en unas pésimas condiciones, a mi hay algo que no me cuadra.

PhDcomic

¿Para qué quiere la Unión Europea fomentar en los jóvenes un gusto por la carrera científica si el futuro económico y profesional de los que ya somos doctores no parece muy halagüeño?

Aquí es donde yo les dejo muy claro a quienes buscan consejo en mi, que:

1. La investigación no es un trabajo, es una forma de vida

Hay que tener claro que cuando uno decide dedicarse a la investigación, está decidiendo una forma de vivir. 

¿Qué forma?

Hoy por hoy prácticamente significa que después del doctorado tendrás que ir de un post-doc tras otro hasta encontrar una plaza fija en alguna universidad o centro de investigación (tal como lo ilustra el PhDComics de arriba).

Esto quiere decir que hasta no encontrar la deseada plaza tendrás que mudarte de ciudad y/o país cada 2 o 3 años con todo lo que ello implica: dejar atrás a tus amigos, dejar atrás a tu pareja (si es que no puede o quiere mudarse contigo), dejar atrás tus cosas (si te has hecho de muebles y demás utensilios difíciles de mover), etc.

2. El dinero no importa, pero importa

Cuando somos jóvenes no tenemos una idea muy clara de qué significa el dinero, ni mucho menos de que sea necesario aprender a administrarlo. No estamos pensando en pedir una hipoteca, ahorrar para la jubilación o comenzar a construir una familia. Lo que nos pagan nos parece más que suficiente para nosotros solos.

Yo siempre cuento cómo mi papá me regaló unos miles de euros cuando terminé mi carrera y cómo me dediqué a hacerlos desaparecer. Ahora yo diría que los mal invertí, pero claro, ahora tengo 31, no 25.

Por eso el sueldo de investigador a los 26-27, que fue cuando yo comencé mi doctorado, nos parece suficiente.

Pero cuando te das cuenta de que durante el post-doc tampoco ganarás muchísimo más, y de que tus posibilidades de llegar al máximo puesto académico (i.e. catedrático) son cada vez menores, y de que es posible que llegues a los casi 40 años empalmando post-docs con un sueldo que apenas llegará a los 2500 E, entonces pensarás: ¿cómo voy a tener una familia con este sueldo y estas perspectivas?

No me malinterpreten, tengo bien claro que la vida no se trata de dinero. Tengo amigos que ganan mucho más que un investigador y que igualmente están hartos de su trabajo, tanto que están dispuestos a ganar muchísimo menos siempre y cuando les guste lo que hagan.

Se trata de un balance entre cómo vives, cuánto necesitas para vivir así y si se te recompensa justamente por tu trabajo.

Los investigadores solemos ser personas sencillas que no necesitamos mucho para vivir. El problema está en que no somos justamente recompensados. Así es, los investigadores estamos mal pagados.

3. Un doctorado es mucho, pero no es suficiente

Y aquí es dónde radica el problema. Porque si bien no es nada nuevo que uno no se dedica a la investigación para hacerse rico, mientras que gente de otras profesiones pueden transitar entre industrias, el investigador tiene las habilidades, pero no los conocimientos, para cambiar de profesión con tanta facilidad.

Por ejemplo. Un Lic. en Administración de Empresas puede dedicarse a la consultoría y, harto de ella, pasar a trabajar en una empresa o una start-up. Ganará menos, pero el cambio no será tan complicado.

Por su parte, un investigador tiene fuertes habilidades que pueden ser útiles en numerosas industrias, PERO no tiene los conocimientos, y las habilidades son más difíciles de demostrar que un título y la experiencia.

Por eso yo les recomiendo que si deciden dedicarse a la investigación, también dediquen tiempo a otros intereses, otros gustos, otras pasiones, incluso si es posible estudien otra cosa al mismo tiempo, más ahora con la disponibilidad de la educación on-line.

Pero el mismo consejo le daría a una persona de ADE o de cualquier otra carrera. Porque uno elige la profesión siendo muy joven y sin saber muy bien en qué consiste el trabajo de verdad, no sólo la teoría.

Así como el investigador puede verse harto de cambiar de residencia, ganar poco y sentirse subvalorado, el Lic. en administración o finanzas también puede encontrarse cansado de la empresa o la banca y querer adentrarse al mundo de la psicología, la biología o la música.

Cierto, nunca es demasiado tarde para aprender y cambiar.

Mi consejo es: coge mi experiencia y empieza ahora.

¿Quieres dedicarte a la investigación pero no te gusta escribir?

Conozco gente que se dedica a la investigación que dice que no le gusta escribir. 

Yo no conozco mejor manera de hacer llevadero el trabajo científico y al mismo tiempo ser exitoso en él, que escribiendo.

Dedicarse a la investigación es más que hacer experimentos. Sí, pasarás mucho tiempo haciéndolos, pero tanto como leyendo, analizando datos y escribiendo. 

Es más, el requisito indispensable para afirmar que tienes una carrera científica exitosa es que has publicado muchos artículos, lo que se traduce en que has escrito muchos artículos y a veces el mismo más de una vez.

Por muchos experimentos que realices, si no te gusta escribir, el trabajo se puede tornar un martirio y un camino seguro hacia la procrastinación (eso que haces en lugar de escribir tu artículo o tu tesis) y al fracaso, porque los artículos no se escribirán solos ni tu jefe los escribirá por ti.

¿Qué hacer entonces si quieres investigar pero no te gusta escribir?

Me gustaría poder haber titulado este post como “3 cosas para evitar escribir durante tu carrera científica”, pero me temo que ya tengo edad para darme cuenta de que:

1. Nada sale gratis, pero un blog sí

Si no te gusta escribir pero estás convencido de dedicarte a la investigación, tendrás que pagar el precio del esfuerzo de escribir, y qué mejor que hacerlo con un blog que no te cuesta un duro.

Y cuando digo blog digo libreta, post its, hojas blancas (aunque éstos si cuestan un poquitín) lo que sea que te sirva para plasmar lo que piensas.

No tienes que hacer un ensayo de ello, simplemente escribe tus ideas. Una línea, un párrafo, una cita.

Usa Tumblr, Notegraphy, WordPress, todas herramientas que te permiten publicar texto en forma de post largo, como este, o como una cita. 

O si tienes espacio y tus paredes son lisas, fórralas con papel para tiza o para marcador de agua y escribe ahí lo que te venga en gana. Lo importante es comenzar a escribir.

2.Conseguir lo que quieres será directamente proporcional al esfuerzo o dinero que en ello inviertas

Para dedicarte a la investigación TENDRÁS que escribir.

¿CUÁNTO quieres dedicarte a ello? Tan grande sea tu deseo, tan grande tendrá que ser tu esfuerzo. 

No cometas el error de pensar que “ya averiguarás qué hacer” una vez llegues a tu objetivo. ¡Soluciónalo ahora!

De lo contrario llegarás a ese punto sin las habilidades necesarias para enfrentarlo y el agobio se apoderará de ti sentado frente al ordenador, odiando hacer eso que ya sabías que no te gustaba y que tendrías que haber aprendido a hacer para que cumplir con los plazos de entrega no se tornase una agonía. En otras palabras, para ser un buen profesional.

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3. No nacemos con todas las habilidades que requiere un trabajo, las desarrollamos

Afortunada o desafortunadamente, según cómo lo mires, esto que describo sucede en todas las profesiones y, si bien es humanamente imposible desarrollar absolutamente todas las habilidades que demanda el mercado, no lo es tener esta única habilidad:

¡Cazador de habilidades!

En la investigación aprenderás muchas cosas y adquirirás diversas habilidades, pero descuidarás muchas otras que se necesitan fuera de la academia.

Tal vez ahora dices “no no no, yo no quiero dedicarme a otra cosa que no sea la investigación, no me veo haciendo algo diferente”, pero el mundo cambia muy rápido y con él las demandas del mercado, así que lo mejor que puedes hacer es anticiparte a ello cultivando ahora diferentes habilidades.

Así como te aconsejo que comiences a cultivar tu aproximación a la escritura, cultiva también tu aproximación a la economía, a la política, a los negocios, a la contabilidad, a las finanzas, al mercado de materias primas, etc.

Aprende ahora cómo se administra el dinero, cómo te afecta la riqueza o carencia de recursos naturales en tu país, cómo condicionará tu vida una u otra mentalidad política, cuáles son tus valores y cómo tu elección profesional encaja con ellos desde diferentes aspectos, por ejemplo, “¿qué tan compatible es una carrera científica con vivir en la misma ciudad o país toda tu vida?”

Cultiva tu habilidad analítica no sólo con artículos científicos, sino con el periódico o con libros de otros sectores económicos. 

¡Y escríbelo todo! Cada insight que tengas sobre cualquier tema, escríbelo.

Porque…

…el primer paso para crear algo novedoso, ya sea un experimento o una empresa, es tener la idea y no dejarla escapar.

Las mujeres científicas: las grandes perdedoras

Voy a ir la grano. La vida para las mujeres pinta muy mal. 

No importa de la zona geográfica de la que hablemos, las mujeres estamos jo… lo tenemos complicado.

En India nos violan, en China nos niegan, en Japón una vez casadas nos hacen amas de casa, en Pakistán nos disparan por defender la educación, en España nos penalizan por abortar, en todos los medios de comunicación nos maquillan, nos recortan, nos adelgazan a golpe de puntero, nos visten y desvisten a su antojo; y, para colmo, en TODO el mundo seguimos ganando menos que los hombres por el mismo trabajo cuando industrias enteras acumulan billones por casi exclusivamente vendernos a nosotras (i.e. no por nada el hombre más rico de España, Amancio Ortega del grupo Inditex, hizo su fortuna con las tiendas Zara)*.

Bueno, excepto en la ciencia. No tengo constancia de que mis colegas científicos ganasen más que yo. En esto estábamos todos igual de infravalorados.

¿Por qué entonces digo que las científicas son las grandes perdedoras?

Científicos ausentes

Ahora se está celebrando en Davos, Suiza, el Foro Económico Mundial (FEM). De los más de 2500 participantes, aproximadamente:

  • 30 son jefes de Estado
  • 1500 vienen del mundo de los negocios
  • 288 son participantes de gobiernos
  • 225 son líderes de medios de comunicación
  • 230 representan a los bancos y mercados financieros

Fuente: http://forumblog.org/2014/01/davos-a-global-community-of-leaders/

¿Acaso ven entre estos puntos una comisión, mínimo un representante, del sector científico? 

Y no me refiero al “científico de renombre” que parasita la investigación cual funcionario, perpetuándose en su plaza de profesor otorgando plazas a dedo. 

Me refiero a una comisión de científicos que hable por todos -doctorandos, post-doctorandos, investigadores principales, profesores asociados y catedráticos-, que abogue por un cambio en el sistema científico, en la retribución de la carrera científica y en los incentivos para dedicarse a ella.

Para un foro que se hace llamar “…una comunidad global de líderes”, los científicos no estamos alzando la voz, no estamos liderando nada, estamos dejando que alguien más lo haga por nosotros, un político o un rector que no es científico.

Porque si todos reconocen la imperativa necesidad de investigación, innovación y conocimiento, ¿por qué no están también en Davos laS personaS de las que se origina todo ello?

Yo me pregunto si nos ignoran o nosotros mismos nos borramos del mapa político-económico, si somos nosotros los apáticos que miramos con recelo a la política y a los negocios en lugar de acercarnos a ellos y con los ojos bien abiertos decirles: “TENEMOS QUE HACER ALGO”.

Porque a mi no me vale que asista el catedrático de renombre a hablar de su investigación mientras una masa de doctorandos ven recortados sus salarios y limitadas sus posibilidades de acceder a ese mismo puesto simplemente porque no hay lugar para todos.

Mujeres, GRAN minoría

¿Y si ahora les digo que de los más de 2500 participantes en el FEM, sólo 375 son mujeres? ¿Cuántas de ellas son científicas? ¿Cuántas de ellas están ahí para abogar por el futuro de la ciencia y de las mujeres en la ciencia?

Si las mujeres ya de por sí parecemos pintar poco (todavía dudo si porque nos borran del mapa o nosotras solas nos estamos boicoteando), las mujeres científicas ya ni se diga.

Y a mi esto me cabrea.

¿Qué está pasando?

Sin negar la desigualdad en oportunidades, en salarios y en el trato que recibimos, también creo que un motivo de esta ausencia femenina es lo que subraya Sheryl Sandberg en su libro Lean In: nosotras no estamos echando para atrás.

Y en el caso de las mujeres científicas aún más, porque la carrera científica no ofrece una trayectoria profesional alentadora.

Recientemente, una estudiante de bachillerato me contactó porque quería saber cómo es dedicarse a la investigación en neurociencias. Le hablé de la parte técnica, de la parte teórica y el estilo de vida que, para como están las cosas, lleva un científico.

Le dejé bien claro que si es de las personas que quiere vivir toda la vida en su ciudad, casarse, tener hijos y no preocuparse por el dinero, la carrera científica no se lo va a facilitar.

phd102309sNo digo que sea imposible hacerlo ni que las cosas no puedan cambiar, pero mientras la comunidad científica en general, y las mujeres en particular, no hagamos valer nuestro liderazgo en el mundo, tengan por SEGURO que no cambiarán.

*Reconozco que estas son generalizaciones basadas en hechos recientes y que ni siquiera yo misma, ni todas las mujeres en el mundo, están cerca de padecer estas injusticias. Sin embargo, hablo en plural porque creo que las mujeres debemos estar unidas en la lucha por los derechos de nuestro género, estén donde estén las mujeres que sufren su ausencia.